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Entrevista a Carme Miralles-Guasch: la movilidad y los derechos urbanos.

carme

 

 

Revista Planeo Nº12 , Derechos Urbanos, Octubre 2013.

Carme Miralles-Guasch es Doctora en Geografía (1996), es profesora titular de Geografía humana en la Universidad Autónoma de Barcelona y participa como docente en programas de doctorado y en post-grados en distintas universidades españolas y extranjeras. Ha dirigido numerosos proyectos relacionados con la movilidad y el transporte en ámbitos urbanos y metropolitanos. Entre 2004-2008 ha sido la directora del Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de Barcelona (IERMB).

Ha publicado artículos en revistas de reconocimiento internacional y libros especializados, entre los que destaca  Ciudad y transporte. El binomio imperfecto, publicado por Ariel y galardonado con el premio Joan Sardà que otorga la Revista Económica de Cataluña. Forma parte de diferentes grupos de expertos entre los que destaca el Consejo de la Movilidad de Cataluña, el Pacto para la Movilidad de Barcelona, el grupo de expertos del Libro blanco de la vivienda de Barcelona, entre otros. Formó parte en el año 2006 del jurado del Premio Nacional de Urbanismo que otorga el Ministerio de la Vivienda. Ha sido diputada (2000-2004), Viceportavoz de la Comisión de infraestructuras del Congreso de Diputados.

Hace algunas semanas la profesora Carme Miralles-Guasch visitó el Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales para dictar el curso “Movilidad urbana sostenible”. Con gran cordialidad nos recibió para conversar sobre movilidad y derechos urbanos.

¿Qué se entiende por movilidad? ¿Cómo se ha dado este cambio de paradigma desde el concepto del transporte al de movilidad?

La movilidad es una suma de desplazamientos que realizamos las personas. Por tanto, esta significa que hemos cambiado el sujeto de análisis. Hemos pasado de ver sólo a los transportes a ver los transportes como instrumentos que nos permiten ir a más velocidad, pero quienes vamos en los transportes somos las personas que nos desplazamos. Cambia el sujeto de análisis cuando hablamos de movilidad y el transporte como instrumentos que permiten movernos.

¿Qué rol juegan los motivos de las personas al estudiar la movilidad?

Los motivos de desplazamiento tienen un papel central en los estudios de movilidad porque los desplazamientos o la movilidad es una actividad intermedia entre dos actividades, es una actividad secundaria entre dos actividades principales. Por lo tanto, el motivo que genera el desplazamiento es esa actividad principal que nosotros queremos alcanzar cuando nos desplazamos. Lo que da sentido al desplazamiento no es el desplazamiento en sí ni el medio de transporte que utilicemos, sino que es esa actividad que queremos alcanzar, el lugar al que queremos llegar después de realizar un desplazamiento. Un segundo elemento es que en la definición de desplazamiento se están utilizando los motivos como las variables que nos definen un desplazamiento, porque estos son actividades cuantitativas en el sentido que tenemos que saber sumar y restar, y por lo tanto tenemos que tener un concepto único que nos permita utilizarlo en distintas ciudades y países para poder comparar esos desplazamientos en esos lugares. Entonces, esa definición de desplazamiento es motivo, un motivo es un desplazamiento, da igual si implica medios de transportes mecánicos, distancia, etc. Porque lo importante es el motivo, éste define el desplazamiento, y al definirlo lo iguala, equipara todos los desplazamientos, los cuantifica y hace que el fenómeno sea comparable.

En relación a los derechos urbanos: ¿Usted cree que existe un derecho a la movilidad?

Yo creo que existe un derecho a la movilidad en la medida que la movilidad permite hacer eso que la ciudad nos ofrece. Es una forma de tener derecho a la ciudad. ¿Cómo no vamos a tener derecho a la ciudad si no se nos permite movernos? El derecho a la ciudad es también el derecho a participar de todas esas actividades que nos ofrece la ciudad. ¿Cómo podemos participar si se nos niega el derecho a acceder a esos lugares? Por tanto, el derecho a la ciudad también es un derecho a la movilidad. Lo que pasa es que la movilidad la tenemos que entender también utilizando esos desplazamientos más sostenibles. Derecho a la movilidad no significa derecho al transporte privado. Esto porque se coloca el foco en los sujetos y no en los objetos, nosotros tenemos que garantizar al sujeto, a la persona que pueda llegar, y no a los autos a que puedan estacionar, que son cosas distintas.

En ese sentido ¿se puede exigir un derecho a la accesibilidad?

Claro, hay un derecho a la accesibilidad. Cada individuo tiene unas condiciones concretas, de renta, de género, de edad, etc. Y cada individuo tiene unas características en relación al grupo que pertenece y por tanto tenemos características colectivas. Esas distintas características no tienen que ir en contra de nuestra accesibilidad. Las mujeres tienen el derecho de desplazarse de forma segura por las ciudades igual que los hombres. Porque si no estamos negamos a la mitad de nuestro ciudadanos el derecho a llegar. Las ciudades deben programarse para garantizar esa seguridad.

¿Cómo conviven los conceptos de movilidad y sostenibilidad, principalmente desde la perspectiva de las ciudades  Latinoamericanas que se caracterizan por su extensión?

La dimensión de la ciudad no va aparejada a los transportes menos sostenibles. Por ejemplo, comparemos Tokio y D.F, que tienen un número de habitantes similar, pero los de transporte son muy distintos. Unos han apostado por transporte público de gran capacidad, colectivo y otros no han apostado tanto por esa movilidad. Por lo tanto, no es la cantidad de personas concentradas en una ciudad o megalópolis sino cómo organizamos esa concentración de personas. Eso es un elemento, un segundo elemento es que las grandes ciudades no se organizan como unidades únicas, sino que las grandes ciudades se organizan a piezas. Uno no vive en una ciudad de 20 millones de habitantes, la escala para uno es menor, porque es lo otro es imposible. Con lo cual, uno es la ciudad y lo otro es cómo organizamos nuestros desplazamientos cotidianos.  Entonces, no es el fenómeno de megalópolis sino cómo hemos organizado nuestros desplazamientos.

Para finalizar, ¿qué desafíos enfrenta la movilidad respecto a los derechos urbanos?

Los desafíos son entender que los desplazamientos forman parte de la ciudad y cuando digo desplazamientos también me refiero a los transportes, porque los desplazamientos los podemos considerar una demanda y los transportes la oferta. Sea desde la demanda o la oferta son parte de la ciudad. Tenemos que organizar esas ciudades desde esas dos perspectivas, integrándolas. Un  segundo desafío es cómo hacemos o cómo organizamos ese sistema de ciudad en la cual incluimos los transportes garantizando las mismas accesibilidades, por tanto el mismo derecho a la ciudad para todos, sin que los costos sociales, medioambientales y económicos sean muy grandes.

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