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“Ciudades intermedias en Chile: definición de un territorio en transición”

La definición de ciudad intermedia ha generado amplio debate en la comunidad científica. El dinamismo presentado por estas urbes ha generado un auge en su estudio, buscando comprender el crecimiento experimentado y sus efectos socio-espaciales. Esta columna busca debatir –sucintamente- algunos elementos para su definición y las características de este tipo de urbes
Revista Planeo Nº 27  Ciudades Intermedias, Abril 2016
[Por, Francisco Maturana Miranda, Geógrafo, Doctor en Planificación Territorial, Urbanismo y Dinámicas del Espacio, Instituto Chileno de Estudios Municipales, Universidad Autónoma de Chile]
Resumen: La definición de ciudad intermedia ha generado amplio debate en la comunidad científica. El dinamismo presentado por estas urbes ha generado un auge en su estudio, buscando comprender el crecimiento experimentado y sus efectos socio-espaciales. Esta columna busca debatir –sucintamente- algunos elementos para su definición y las características de este tipo de urbes.
Palabras clave: Ciudades intermedias, Chile.

Chile es un país altamente urbano. Sobre el 85% de la población es urbana y de ésta sobre el 35% habita fuera de los tres grandes espacios metropolitanos consolidados correspondientes a Santiago, Valparaíso y Concepción.

Es en este contexto donde las ciudades intermedias toman relevancia. Su definición ha sido objeto de profundo debate e innumerables autores han opuesto y discutido en torno a los elementos funcionales o estadísticos que la componen (Maturana, 2015). En efecto, la definición de ciudad intermedia involucra al menos 4 elementos.

El primero, es referente a su sistema urbano y la talla (entendida como el número de habitantes). La distribución de la cantidad de población en las ciudades y el número de éstas será determinante para establecer una definición en términos de talla. No es lo mismo una ciudad intermedia en China, que lo que podría ser en Chile o en Alemania.

Un segundo aspecto, corresponde a las “intermediaciones” o funciones espaciales que ejerce la ciudad. Variados autores (Bellet y Llop, 2004; Gault, 1989), han diferenciado entre lo “medio” y lo “intermedio” otorgándole a este último un valor agregado, entendiendo que las ciudades intermedias realizan funciones espaciales (más allá de su tamaño), las cuales podemos definir como: “el conjunto de actividades de una ciudad que tiene un impacto sobre la organización espacial del sistema, así como sobre los flujos de personas y mercancías, las cuales impactan en procesos de cooperación y dependencia bajo una lógica de competencia” (Maturana, 2015: 31). Así, las ciudades ya no dependerían de su cantidad de población para insertarse en redes de escala diferenciada (o sistemas jerarquizados), sino que de su capacidad para articular un proyecto que genere redes de cooperación o innovación (Batten, 1995), dejando a un lado la estructura jerarquizada de relaciones verticales del paradigma de la plaza central.

Un tercer elemento corresponde al grado de complejidad del centro urbano, es decir ¿presenta las mismas problemáticas que la gran ciudad? ¿Posee una batería de servicios especializados que les otorga autonomía a los habitantes que residen en ella?

Un cuarto y último elemento radica en su escala espacio temporal. Lo que hoy podríamos denominar ciudad intermedia ¿podrá serlo en 20 años más? El crecimiento experimentado por la urbe en unos cuantos años ¿tendrá características más bien de metrópolis?

Estos elementos no hacen más que complejizar la demarcación de un objeto de estudio que además poseería una característica muy relevante, son urbes en continua mutación y movimiento, expresan una especie de “transición” hacia un espacio metropolitano.

Lo interesante de lo anterior, es que no todas las ciudades podrían vivir dicha transición. Los pequeños centros poblados ¿podrán presentar un dinamismo tal que desarrollen una expansión urbana exuberante? La distribución de población en los centros urbanos en términos de su organización jerárquica tiende a ser estable en el tiempo (Pumain, 2006), esto genera que en variados sistemas urbanos las disparidades de las ciudades en términos de población y su organización, no solo existan sino que tienden incluso a verse reforzadas, por lo tanto ciudades pequeñas no necesariamente expresarán un dinamismo relevante, (Rojas, Maturana y Morales, 2015). No obstante, determinadas capitales regionales como Temuco, Antofagasta, la conurbación La Serena-Coquimbo -que podrían ser consideradas como ciudades intermedias- estarían viviendo una transición hacia una metropolización de sus espacios, lo cual nos llevaría también a identificar qué entendemos por metrópolis.

Lo anterior, no haría más que complejizar el análisis puesto que ¿es sencillo establecer una distinción entre lo intermedio y metrópolis? Claramente la respuesta en no. Tendríamos que considerar elementos morfológicos como la extensión física de la ciudad (vertical u horizontal), determinadas problemáticas que la aquejan, la complejidad de infraestructura, nivel de servicios especializados que ofrezca y también aspectos funcionales. Sin embargo, lo anterior no es garantía de obtener resultados de fácil diferenciación.

Así el debate resta abierto y resulta imperiosa la reflexión sobre estos espacios, puesto que tal como indica la UNESCO (1999), en ellos habita la mayoría de población del planeta y al menos en Chile, estas ciudades presentan mutaciones notables que merecen un estudio particular, a la vez que políticas públicas que vayan en dirección de abordar sus problemáticas. En efecto, una de sus grandes virtudes de las ciudades intermedias es la capacidad de constituirse en verdaderos “laboratorios”, ya que debido a su tamaño es posible “aplicar” políticas cuyas problemáticas (y magnitudes de éstas) son de más fácil manejo.

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Las reflexiones expuestas emanan del análisis teórico preliminar del Proyecto Fondecyt Iniciación N° 11150087: Transición hacia nuevos espacios metropolitanos. Análisis comparado entre Temuco, Valdivia y Puerto Montt.


Referencias bibliográficas
Batten, D. (1995). Network Cities: Creative Urban Agglomerations for the 21st Century.
Urban Studies, 32 (2), 313-327.
Bellet, C. & Llop, J. (2004). “Miradas a otros espacios urbanos: las ciudades intermedias”. Scripta Nova Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, VIII (165).
Gault, Michel (1989). Villes intermédiaires pour l’Europe? France : Syros alternatives.
Pumain, Denise. (Ed.) (2006). Hierarchy in Natural and Social Sciences. Netherlands : Springer.
Maturana, F. (2015). ¿Ciudad media o ciudad intermedia? Evolución conceptual y estudio en Chile. En F. Maturana & R. Rojas (Eds.) Ciudades intermedias en Chile: Territorios olvidados (pp. 21-42). Santiago, Chile: RIL Editores.
Rojas, A. Maturana, F. & Morales, M. (2015). Evolución histórica de las ciudades intermedias en el siglo XX: crecimiento, jerarquía y funcionalidad. En F. Maturana & R. Rojas (Eds.) Ciudades intermedias en Chile: Territorios olvidados (pp. 43-74). Santiago, Chile: RIL Editores.
UNESCO Organización de las Naciones Unidas para la Educación y Diversificación, la Ciencia y la Cultura (1999). Ciudades Intermedias y urbanización mundial. Lleida: Alcaldía de Lleida, UNESCO, Union International de Architects, Ministerio de Relaciones Exteriores de España.
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