¿Para qué sirve el PLADECO?

[por Gonzalo Valdivieso]

Foto aérea Villarrica (GoogleMaps)

El Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO) es un instrumento indicativo que cada municipio debe tener según la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades y debe orientar el desarrollo de la comuna. Tiene una duración mínima de cuatro años y debe ser aprobado por el concejo municipal. Hasta ahí muy claro, pero la pregunta que todo el mundo se hace es para qué sirven.

Si uno hiciera una encuesta con personas con conocimiento de las dinámicas municipales en Chile, me atrevo a presagiar que la mayoría respondería “para nada” o si fuera un poco más formal “para cumplir con la ley que dice que hay que tener un PLADECO vigente”, o en la visión más mercantilista “para dar trabajo a las consultoras”.

El año 2011 desde el Centro de Desarrollo Local, Educación e Interculturalidad UC (CEDEL) iniciamos un trabajo de apoyo a la municipalidad de Villarrica para actualizar su Plan de Desarrollo Comunal, que había sido construido el 2005 por la misma universidad. El equipo de trabajo se conformó por profesionales y académicos UC y funcionarios municipales de distintas áreas, principalmente de la unidad de desarrollo local (UDEL), Secretaría de Planificación Comunal (SECPLAC), Organizaciones Comunitarias y el Programa de Desarrollo Rural (PRODER).

Durante el trabajo se realizaron más de 25 talleres con distintos grupos de la población y se entrevistó a cerca de 40 personalidades destacadas de los ámbitos políticos, sociales y económicos de la comuna. El Plan resultó en una división de la comuna en 11 territorios subcomunales con características particulares, seis ejes de intervención, 20 subplanes y  muchos proyectos.

El plan se validó en una asamblea ciudadana desarrollada en el gimnasio de la universidad y se ajustó finalmente en dos reuniones con el concejo municipal, siendo aprobado por la unanimidad de los concejales.

La pregunta es todo esto para qué sirvió. A primera vista el ejercicio académico parece interesante, permite a la universidad como actor local ponerse más en sintonía con los desafíos que la ciudadanía expresa y visualizar posible ámbitos de colaboración y desarrollo, pero ese claramente no es el objetivo del PLADECO. Adicionalmente esta actividad permitió incorporar variables que no habían sido consideradas anteriormente en la elaboración de los planes para la comuna, como la interculturalidad y una división territorial basada en aspectos históricos sociales y censales que permitieran realizar el seguimiento. Así mismo, la discusión de cada iniciativa se realizó en el marco de las acciones posibles con los instrumentos que actualmente posee el municipio, buscando incorporar las fuentes de financiamiento y el tipo de acción que se debe desarrollar desde la institucionalidad local, en el entendido que no es sólo la municipalidad quien debe resolver todos los temas planteados  desde la ciudadanía, sino que también debe incorporar acciones conjuntas y lideradas por otros actores.

En otro plano, el ejercicio de construcción sirvió para explicar con claridad y transparencia los alcances del plan y también de alguna forma el accionar del municipio en el desarrollo comunal, considerando que existen limitantes estructurales que superan las buenas intenciones. Sin embargo, se pudo percibir que el proceso también genera un “cansancio” en la ciudadanía al realizar preguntas repetidas sobre sueños para su barrio, localidad o comuna que pueden o no ser considerados en la toma de decisiones futuras. En este sentido cabe destacar que la pregunta más frecuente que recibimos en los primeros talleres fue sobre lo que había pasado con el ejercicio anterior, porque no querían ser convocados cada cuatro años para dar su opinión y después no saber más del tema.

Lamentablemente el ejercicio ciudadano de levantar las demandas puede ser la forma más efectiva de disminuir la capacidad de las organizaciones sociales y de la ciudadanía en general para participar, de lo que muchos nos quejamos después.

Si el Plan elaborado en estas condiciones no cumple con el seguimiento mínimo que se requiere, la frustración será grande para todos los involucrados en la planificación. En este ejercicio se incorporó en el mismo documento una propuesta de seguimiento y evaluación, aprobado en el mismo plan, pero que a un año de aprobado debemos comentar con decepción que sería lo mismo haberlo o no incorporado.

Entonces volviendo a la pregunta original, para qué sirve el PLADECO, creo que es necesario precisar que en las condiciones actuales sólo sirve para declarar buenas intenciones y cumplir con una legislación que sigue centrándose más en la formalidad (tener un Plan actualizado) que en el fondo, lo que sería seguir, aunque fuera en una forma parcial, avanzar en las propuestas, ejes, planes y programas propuestos en el instrumento.

Ahora bien, cual es el rol que debemos asumir en este contexto como actores del territorio, sobre todo cuando el nombre de la universidad, que en conjunto con el municipio convocó a la ciudadanía para cada una de las etapas de elaboración, es la pregunta en la que estamos reflexionando en estos días.

El desafío del seguimiento debe también involucrar a una ciudadanía activa y en eso el CEDEL puede jugar un rol destacado. Pensamos que es necesario convocar las veces que sea necesario a las autoridades para incitarlos a asumir los compromisos pero también generar y, quizás liderar, alianzas estratégicas fuertes con las organizaciones para que el ejercicio realizado no quede en la formalidad del cumplimiento.

Hoy las redes sociales, los mecanismos de construcción colectiva y la tecnología posibilitan una acción de seguimiento múltiple, con diversidad de nodos que están levantando y procesando información al mismo tiempo. Esa es una oportunidad muy importante para seguir jugando un rol preponderante en el territorio en el que estamos insertos. Desde esta perspectiva, el PLADECO debe servir para alentar una ciudadanía más activa y conectada con los proyectos que se desarrollan en el territorio, con un monitoreo comunitario que nos permitan avanzar hacia los procesos de rendición de cuentas, control ciudadano o control social que tanta falta hacen en nuestro país.

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